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"No es un pico, no es una ola: Es un desastre": Infectólogo tras 100.000 muertos por Covid-19

Reconocido médico detalla los errores cometidos en la pandemia en Colombia. Afirma que no se tuvieron en cuenta a 140 sociedades científicas. Asegura que las decisiones que se tomaron son políticas más no científicas.

Pacientes-Covid
Por Agencia Periodismo Investigativo | Mié, 23/06/2021 - 10:05

Por: Carlos Pérez médico infectólogo

Los datos de estas últimas semanas son desgarradores, los titulares anunciados que baten récords de pacientes y fallecidos se repiten a diario. Parece que informará lo que sucede en una olimpiada de sufrimiento. 

El comportamiento del número de fallecidos crecientes y sostenido es terrible, sin contar las muertes por otras patologías médicas desentendidas. El retraso de tratamientos médicos y quirúrgicos llevará a más fallecidos por enfermedades potencialmente tratables. 

Hoy son más de quinientos fallecimientos diarios de una enfermedad prevenible y no solo por la vacuna, sino también, por la conducta social. 

Las aglomeraciones, no importa el tamaño son las responsables de los contagios. El virus se disemina en las reuniones que se generan en las grandes manifestaciones, pero también, en las micro reuniones familiares.

El problema para la persistencia del contagio; es la interacción humana sin protección independientemente del contexto en el que se realice. 

Carlos Perez
Médico infectólogo, Carlos Pérez

 

Vacunarse completamente es la forma más efectiva de controlar la pandemia, sin embargo, la protección máxima es semanas después de completar los esquemas y aún estamos muy lejos de la inmunidad colectiva.

Esta vacunación permitirá superar la pandemia, pero no eliminará la infección, mientras haya personas susceptibles habrá transmisión y enfermos, además de un diferencial más en el mundo; el ser o no vacunado. 

La situación actual es desastrosa, aunque será transitoria, cuando disminuyan los casos será porque hay menos personas susceptibles: algunos vacunados, muchos fallecidos y un inmenso número de infectados, así de simple. Aunque saldrán a decir algunos que será por alguna estrategia local  o por efecto de la aplicación de los desastrosos decretos actuales.

La lógica de la pandemia es que en algún momento habrá disminución de los casos y en nuestro caso no será por alguna directriz, es la historia natural de la enfermedad. 

En nuestra región es usual señalar culpables, pero casi nadie asume responsabilidades. “Errar es de humanos, pero echarle la culpa a otros es más humano todavía” recita en alguna parte el magnífico grupo argentino “Les Luthiers” y adicionaría que hacerse responsable de un error parece de marcianos. Somos una sociedad que delega la culpa a los demás y pocas veces asume la responsabilidad.

Paciente
El registro más reciente de Covid-19 da cuenta de 28.616 nuevos casos y 614 fallecidos, mientras avanza la etapa 4 de vacunación nacional en Colombia.

 

Fallamos en varios aspectos, y uno especialmente preocupante es ignorar a las sociedades científicas, estas son las más calificadas para asesorar y dirigir esta pandemia y así lo hicieron durante mucho tiempo, se convirtieron en la guía ante la  incertidumbre, pero el llamado reciente de más ciento cuarenta sociedades científicas al gobierno para recomponer el camino ante el colapso del sistema de salud, es una muestra de que ya no existe un criterio científico sino político en las decisiones.

La indiferencia de los dirigentes a este llamado es el reflejo de la concepción actual de la ciencia, solo es útil cuando las decisiones le son convenientes. De una sociedad como la que vivimos hoy en día, en donde el ministro de ciencias se escoge por los políticos y no por científicos ¿qué se puede esperar?.

Ante los cuestionamientos válidos de las sociedades científicas, estas pasan nuevamente a ser convenientemente ignorados. Un ministerio que representa la política y no a la ciencia, crea malestar, zozobra, incertidumbre e incredulidad. 

A la ciencia se le exige mucho y se le invierte poco. Se le pide respuestas ante la adversidad, pero es ignorada cuando no es conveniente. 

Esta pandemia nos enseñó (así debería ser) que sin ciencia no hay futuro; esperemos que este sea un aprendizaje para escoger a nuestros futuros líderes porque la ciencia es ciencia, no conveniencia.

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