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Juegos Olímpicos Tokio 2020: medalla de oro como los más ecológicos de la historia

Son reconocidos como los mas amigables con el medio ambiente. Tras una campaña de reciclaje, se construyó la antorcha olímpica y hasta las camas de los atletas. Sin embargo, el mundo arrojó 53,6 millones de toneladas de basura electrónica sólo en 2019.

PODIO TOKIO
Por LeidyHernandez | Mar, 03/08/2021 - 11:46

Las competencias olímpicas han intentado rediseñarse cada cuatro años. El plan sostenible ha tomado fuerza y Tokio2020 puntea como el más sostenible de la historia. Sin embargo, la cifra de chatarra electrónica opaca la luz verde de la ecología mundial.

El Comité Olímpico Internacional (COI) desde 1995 fijó estándares de protección ambiental. Se fundamentaba en el diseño y construcción de infraestructura, control y reciclaje de residuos, control de emisiones, reforestación, entre otras actividades, para minimizar el impacto en el medio ambiente.

A partir de allí, los juegos de Sídney en 2004 crearon directrices medioambientales para la construcción sostenible de las sedes olímpicas. En Vancouver 2010 se logró la certificación Leed y fueron considerados los más verdes hasta el momento. En Londres 2012 hubo un plan de sostenibilidad, se trazaron planes de movilidad, compras con criterios ambientales e infraestructuras con materiales reutilizables y reciclables.

Incluso, aunque en Rio 2016 el 30% del dinero para fabricar las medallas de oro y plata se obtuvo a partir de materiales reciclados, como piezas de automóviles y superficies de espejos, los juegos de Tokio 2020 han llegado a la cúspide de la admiración ‘verde’, según reportes sectoriales.

Los Juegos Olímpicos de Tokio, representan una campaña de reciclaje de 24,5 toneladas de plástico usado, equivalentes, alrededor de 400.000 botellas de detergente. Además, por medio del ‘Medal Project’, se logró la recolección de 78,985 toneladas de teléfonos móviles usados y otros dispositivos que se tradujo en 32 kg de oro, 3500 kg de plata y 2200 kg de bronce, necesarios para producir 5.000 medallas olímpicas.

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Así fue la fabricación de las medallas olímpicas de Tokio 2020. Por medio del 'Medal Project', Tokio se convierte en los primeros Olímpicos en involucrar a los ciudadanos en la producción de las preseas.

 

 

Además, las famosas camas ‘antisexo’ son de cartón reciclado, resistente, casi igual a las construidas con madera, según la compañía Airweave. Junto a P&G y el gobierno de Tokio, los podios olímpicos fueron construidos con el plástico proveniente de botellas de champú; los uniformes olímpicos se confeccionan a partir de botellas de plástico recolectadas por el socio olímpico Coca-Cola y la antorcha olímpica se produjo a base de desechos de aluminio de viviendas temporales que se construyeron tras el terremoto de 2011.

Los actuales olímpicos cuentan con el uso de vehículos de emisión cero de marca Toyota, el uso de energía solar y la energía hidroeléctrica para evitar el impacto ambiental. De esta forma, es como el Comité Organizador de Tokio 2020 ha dado el concepto "Ser mejores, juntos" que busca trabajar hacia una sociedad más sustentable.

No obstante, aunque los esfuerzos son maratónicos, según el Global E-Waste Monitor, asociación que monitorea la evolución de los desechos electrónicos, anualmente el mundo genera más de 40 millones de toneladas de residuos eléctricos. Incluso, la también conocida como chatarra electrónica, sólo en 2018, fue equivalente al peso de todos los aviones jamás construidos, según la ONU.

Y es que de esta chatarra solo se recicla correctamente el 20% y de no tomarse medidas, la cantidad de residuos se duplicará y para el año 2050 llegaría a 120 millones de toneladas anuales. Esta problemática fue visibilizada con el lema “No desperdiciemos, reutilicemos”, con el que Japón pretende crear conciencia sobre el tema de la sostenibilidad en el mundo.

A su vez, Global E-Waste Monitor informó que, sólo en 2019, se generó un récord de 53,6 millones de toneladas métricas (Mt) de desechos electrónicos en todo el mundo, un 21% más en solo cinco años. Elementos que representan un riesgo severo para la salud humana y el ecosistema si no se manipulan de manera ambientalmente racional.

Guiyu, china
Guiyu, en la provincia de Guangdong en el sur de China, con 150.000 habitantes es el vertedero de desechos electrónicos más grande del mundo.

 

En datos puntuales, los también conocidos como residuos-e en Asia fueron de 24,9 Mt. Europa representó más kilogramos por persona con 16,2 kilogramos per cápita y aunque países como Japón y Corea del Sur cuentan con una reglamentación avanzada en materia de residuos electrónicos, China genera la mayor cantidad de residuos electrónicos de Asia y del mundo con 7,2 Mt, mientras que India genera 2 Mt.

Así es como la ciudad Guiyu, en el sureste de China, es conocida como la papelera electrónica. Mientras que un informe de la Organización de Naciones Unidas, ONU,  confirmó que China está "lidiando con la realidad de un aumento anual estimado del 20 por ciento en los desechos electrónicos generados a nivel nacional combinado con un papel como uno de los principales vertederos de desechos electrónicos globales del planeta: un impacto ambiental masivo, carga social y económica".

Incluso, según el Bit Rot Project, alrededor del 80% de los desechos electrónicos producidos en los países desarrollados como América del Norte y Europa no se eliminan in situ, sino que se envían, la mayoría de las veces ilegalmente, a países en desarrollo en buques de carga, donde se elimina ilegalmente.

Siendo así un tema de residuos peligrosos que contienen decenas de sustancias peligrosas para la salud humana y el medio ambiente,  son difícil de eliminarlos de forma sostenible y necesita una técnica de procesamiento costosa para hacerlo reciclable. Cabe resaltar que las más recientes estimaciones de la ONU dan cuenta que los desechos electrónicos están valorados en US$62.500 millones anuales, más que el Producto Interno Bruto, PIB de algunos países. Es también tres veces el valor de la producción de todas las minas de plata del mundo.

Sin embargo, los residuos electrónicos no son la única preocupación. La pandemia del Covid-19 ha dejado una invasión de tapabocas en los océanos. Los datos los confirma la ONG Oceans Asia que reveló que la cifra de tapabocas liberados en el mar fue de 1.560 millones durante 2020. Además, como consecuencia del aumento de su producción comercial, los océanos recibieron entre 4.680 y 6.240 toneladas métricas adicionales de contaminación plástica durante 2020.

Tapabocas en océanos
Los tapabocas representan de 4,860 a 6,240 toneladas métricas en los océanos.

 

Entretanto, los Estados Miembros de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) establecieron el objetivo de aumentar el porcentaje de países con una legislación sobre desechos electrónicos al 50%, o 97 países, para 2023.

Por su parte, desde la Asociación Operación Mar Limpio, el tapabocas comenzó a verse como un nuevo tipo de contaminación. Situación que según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), de no ser reciclados, 10 millones de mascarillas estarían en el medio ambiente cada mes.

La política institucional de unos juegos amigables con el medio ambiente como los de Tokio 2020 marcan una pauta y se convierten en el referente para las próximas competiciones internacionales en donde  es imprescindible la unión entre el deporte y sostenibilidad, unas justas más límpias.  

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