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Drama de Ser Pilo Paga: 6.956 estudiantes desertaron y 4.052 en cobro jurídico de Icetex

Se evidenciaron casos de suicidios en jóvenes por acoso, falta de adaptación y angustia por cobros prejurídicos. Base de datos de Icetex evidencia las fallas del programa y su realidad actual.

El drama de Ser Pilo Paga
Por Agencia Periodismo Investigativo | Dom, 05/06/2022 - 12:41 Créditos: Universidad de Bucaramanga

Por: Observatorio de la Universidad Colombiana

Ser Pilo Paga (SPP), uno de los programas estrella del segundo gobierno de Juan Manuel Santos y de su ministra de Educación, Gina Parody, gestado desde la Universidad de Los Andes por Roberto Zarama (qepd), tuvo un altísimo impacto mediático por el beneficio que representaba que el Estado entregaraanualmente, hasta 10 mil becas-crédito, a los mejores bachilleres del país, para que estos libremente escogieran el programa y universidad pública o privada que quisieran.

Acompañado de pauta publicitaria del gobierno a los medios de comunicación, el programa educativo fue presentado en el segundo semestre de 2014, como la salvación de un sistema inequitativo, excluyente y muy costoso para miles de jóvenes colombianos para acceder a instituciones de educación superior, IES. 

“Antes del programa SPP, la probabilidad de acceder a una IES acreditada, tanto pública como privada, aumentaba con el estrato, mientras que hoy un estudiante con mérito académico de estrato 1 tiene la misma probabilidad de ingresar a educación superior de alta calidad que un joven de estrato 6”, señaló un informe del Departamento Nacional de Planeación, usado por la exministra Yaneth Giha, sucesora de Parody, para defender el programa.

Incluso fue presentado, por analistas también de Uniandes, como una de las mejores propuestas de política pública del gobierno Santos. Y no fueron pocos los rectores de prestigiosas universidades privadas y columnistas de prensa, que hablaron positivamente del programa. 

La iniciativa, acompañada no sólo del pago del 100 % de los costos económicos de las matrículas, independientemente de promedios u otras exigencias distintas a aprobar los semestres, estuvo acompañada de muchos otros beneficios para jóvenes de estratos bajos de muchas regiones marginadas del país que, de otra forma, nunca hubieran podido acceder a una educación de estas características.

Yaneth Giha, Gina Parody y Juan Manuel Santos / Presidencia
Yaneth Giha, Gina Parody y Juan Manuel Santos / Presidencia

Subsidios de sostenimiento, auxilios de transporte y apoyos en equipos de cómputo, fueron algunos de las ayudas del gobierno nacional y de sus agencias, así como de algunos municipios, sin contar los esfuerzos que, individualmente, hicieron las universidades que aspiraban a tener una deserción cero de sus “pilos”.

El boom fue tan grande que quienes se atrevieran a cuestionar algo del programa, como este Observatorio, fueron duramente criticados tanto por la ministra Parody y su viceministra de Educación Superior, Natalia Ariza, como por parte de algunos de esos académicos y rectores, que insinuaban que se estaba desconociendo el esfuerzo del Estado por reconocer el mérito y tratar de inclinar la cancha de la desigualdad.

Claramente, el Programa se constituyó en un aliciente para miles de jóvenes que aspiraban a tener estudios de este nivel, ayudó a elevar -en parte- los resultados Saber 11 y, en términos de cobertura, contribuyó a desacelerar la caída en la demanda a la educación superior que se aumentó tras la terminación de SPP.

Estudiantes presentando Pruebas Saber Icfes / Portafolio
Estudiantes presentando Pruebas Saber / Icfes

Además se constituyó en un importante alivio económico para las universidades privadas, de alto costo, que aseguraban centenares de matrículas de carreras completas, al menor esfuerzo de mercadeo. Muchas implementaron programas especiales de bienestar y acompañamiento, para evitar la pérdida de estos estudiantes.

Si SPP era tan bueno como se presentaba, ¿por qué desapareció?

Muy simple. El gobierno se quedó sin recursos para financiarlo, cerca de 4 billones de pesos, para llevar a los 40 mil estudiantes hasta su graduación, que equivalía a la misma cifra que, al año, le representaba al Estado transferir recursos a todas las universidades públicas colombianas. 

Entonces, tuvo que echar mano de la proyección de recursos para las IES públicas, y ahí fue Troya. Por beneficiar a 40 mil jóvenes, se estaría afectando el sostenimiento del sistema público, y por ello SPP comenzó a debilitarse,  además del desgaste natural del gobierno Santos, que iba en su fase final, y la salida de Gina Parody del ministerio de Educación. 

Ahí comenzó a germinar, entre otros, el mensaje de “abandono” del Estado de la educación superior pública, que terminó consolidándose, en el gobierno Duque, en el paro universitario nacional de octubre a diciembre de 2.018.

Con la finalización del Gobierno Santos, quien nunca logró cumplir su reiterada promesa de convertir SPP en política pública, el presidente Duque transformó SPP en Generación E, que es más equitativo, con mayor impacto en número de beneficiarios, y más recursos para las universidades públicas que privadas. 

En el nuevo, y actual programa, se ofreció y viene cumpliendo gratuidad en la matrícula para 320 mil estudiantes en las públicas, más subsidios de sostenimientos, y 16 mil beneficios para IES acreditadas, incluidas las privadas.

Presidente Iván Duque Márquez / Presidencia
Presidente Iván Duque Márquez / Presidencia 

universidades privadas tradicionales  refutaron la desaparición de SPP. Basta con multiplicar cuántos estudiantes de SPP tuvieron matriculados, por 8, 9 ó 10 semestres. Según el programa, para entender el dinero que, desde entonces dejaron de recibir con la desaparición del programa. Nada más entre las cuatro universiades privadas más grandes el cálculo supera el billón de pesos.

El drama detrás de SPP

Uno de los debates que generó, desde su comienzo, el programa fue si era conveniente desarraigar, sacar de sus ciudades, a los mejores bachilleres para traerlos a las grandes universidades, en contextos socio culturales y económicos muy diferentes.

Aunque la mayoría de los beneficiarios lograron terminar, no se conoce de un programa de seguimiento a su realidad profesional, un considerable número de estos enfrentó preocupantes prácticas de discriminación y acoso en las universidades.

Así como se han presentado casos muy exitosos de jóvenes talentos, de muy humildes municipios del país, que lograron sacar adelante sus estudios en estas universidades y hoy brillan como profesionales, sin obligación alguna de retornar algo al Estado, salvo las externalidades generadas, por ejemplo, vía impuestos, poco se conocen, seguramente por la verguenza que genera, los casos de los miles de jóvenes que abandonaron el programa y de los que se desconoce su situación actual.

Hay una verdad y es que, sin cifras públicas, pero -reveló una fuente del Estado a este Observatorio, se presentó un preocupante nivel de suicidios de jóvenes que no resistieron la presión, el acoso, la imposibilidad de adaptarse al nuevo entorno y la angustia de verse enfrentados a procesos judiciales de cobro de cartera, pues el programa era gratis sólo si había graduación, pero quienes no lo terminaran debían devolver el dinero que el Estado había invertido en ellos. 

Es decir, si por ejemplo un “pilo” había estudiado sólo cinco de diez semestres, al retirarse se le ocasiona un proceso jurídico para que pague al Estado el equivalente a los valores de matrícula, más los intereses generados, que el gobierno le giró a esta universidad. Recuérdese que los beneficiarios pertenecían a los estratos más bajos de la población.

Edificio del Icetex en Bogotá / Cívico
Edificio del Icetex en Bogotá / Cívico 

En muchos casos, hay jóvenes que se matricularon por decisión propia o presionados por su entorno, para estudiar en ciudades, programas y universidades que ni siquiera eran de su agrado o vocación, sino simplemente por el hecho de aprovechar la oportunidad y matricularse en los programas con más prestigio o costo.

Pilos matriculados y que se retiraron 

El Observatorio de la Universidad Colombiana tuvo acceso a la información que maneja el Icetex sobre el balance de SPP. Para las cuatro cohortes del mismo, se anunciaron 10 mil por cada año del segundo gobierno de Santos – 2.014 a 2.018, se aprobaron un total de 39.998 beneficios.

De esos, 635 cupos no fueron utilizados, con lo que se matricularon 39.363 estudiantes en 55 IES acreditadas en alta calidad. Algunas de las que reportan más estudiantes fueron aquellas IES que ya tenían acreditación desde 2.014 o antes.

De los 39.363 estudiantes matriculados, el Icetexreporta que -con cohorte a mayo de este año- 6.956 estudiantes no terminaron el programa. Esto es, casi el 18 %.

De los 6.956 que no terminaron el programa, a la fecha el Icetex tiene adelantados procesos de cobro del crédito a 4.052 estudiantes.

De las 55 IES, 31 son privadas y se llevaron el 85 % de los matriculados, mientras que hay 24 IES públicas con el 15 % de los beneficiarios.

En el siguiente cuadro se detalla la matrícula de beneficiarios de SPP por institución y el número de esos estudiantes que no terminaron el programa y a los que se les está cobrando el crédito de un programa que se presentó como la panaceá para superar el bajo acceso de los alumnos de escasos recursos pero que terminó perdiendo varias asignaturas.

 

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Total beneficiarios y desertores programa Ser Pilo Paga / Observatorio de la Universidad Colombiana

Total beneficiarios y desertores programa Ser Pilo Paga / Observatorio de la Universidad Colombiana

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