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Drama de la heredera de dos universidades por maniobras y violencia de su esposo

Estuvo secuestrada, su padre falleció, pareja se apropió de la institución y afronta proceso por agresiones contra la mujer e hijas en dificultades económicas. Uninpahu y Los Libertadores están avaluadas en más de $100.000 millones, según expertos.

Juan Luis Velasco invest
Por Norbey Quevedo | Dom, 27/03/2022 - 07:41 Créditos: Juan Luis Velasco, presidente de Uninpahu, investigado y cuestionado por sus actuaciones personales y en la academia / Suministrada

María Paula Linares Vanegas desde el 5 de febrero de 1999 no ha parado de llorar. Fue secuestrada por las Farc y liberada un año después, luego de que su padre Luis Hernán Linares Ángel, fundador en 1974 y 1982 de las universidades Inpahu, hoy Uninpahu y Los Libertadores, pagara tres veces $10.000 millones por una liberación fallida.

Su retorno a la libertad se dio luego de que su progenitor  se comprometiera con ese grupo subversivo a darles más dinero en cuotas. Paradójicamente salir del Sumapaz y luego de San Vicente del Caguán en donde padeció su cautiverio, no la condujo a la añorada felicidad si no a un cambio de verdugo, de victimario a escribir con sangre y lágrimas una historia de sometimiento y abuso. 

El 8 de julio de 2000, apenas seis meses después de su liberación, contrajo matrimonio con Juan Luis Velasco. Los había presentado un amigo en común. Ella quedó fascinada con él y la enamoró aún más que la hubiera esperado el año de su secuestro.

María Paula no vio, no escuchó lo que sus padres, hermano y primos le presagiaban. El día de su boda, su madre le pidió que se quitara el vestido de matrimonio, le imploró que desistiera de la idea porque ella presentía que iba a sufrir mucho en esa relación. 

Desde el noviazgo Juan Luis evidenciaba rasgos de intolerancia, agresividad y colopatía. La criticaba si usaba minifaldas o ropa ajustada, se molestaba si se demoraba en estar lista y la limitaba en a donde podía ir y con quienes podía hablar. 

Pero solo pasaron algunas semanas antes de que empezara una cadena de sufrimiento, un recorrido por el infierno al que también fueron arrastradas sus dos hijas. 

Prohibiciones, golpes, insultos, amenazas, violencia física, psicológica y sexual casi a diario, del que existe solo un antecedente ante la justicia. 

de Luis Hernán Linares Ángel, fundador de las Inpahu y los Libertadores / Foto: Fundación universitaria los Libertadores
Luis Hernán Linares Ángel, fundador de la Fundación Universitaria para el Desarrollo Humano Uninpahu y la Fundación Universitaria Los Libertadores / Fundación universitaria los Libertadores


El 8 de julio de 2005 atemorizada llegó hasta la Comisaría de Familia de Chapinero. Allí narró que dos días atrás su esposo Juan Luis Velasco la agredió en la cabeza, manos, espalda y el pecho. Eran las 8:00 pm y literalmente barrió el piso con ella.

Pero cómo quedó consignado en un derecho de petición que prueba su denuncia, se generó una orden administrativa y se citó a víctima y victimario para el 2 de agosto de 2005, por supuesto ninguno de los dos se presentó y el caso se cerró. 

Tres años después María Paula regresó a la misma comisaría. En sus palabras se evidenciaba que algo extraño sucedía, pues advirtió que no quería citaciones y que sólo quería dejar una constancia.

“Que de común acuerdo con mi esposo cambie de domicilio con mi hija menor de edad M.V.L de 4 años (…) el padre de nuestra hija se encontraba de viaje, salió del país el día 22 de abril y regresó el 4 de mayo. Yo me cambié de domicilio el día 28 desde su llegada a Bogotá única y exclusivamente por su voluntad no ha visto a su hija”.

Nunca más María Paula intentó acudir a las autoridades hasta el pasado 5 de febrero de 2021 cuando sin dinero, sin el legado educativo que le dejó su padre, expulsada de su propia universidad y motivada por sus dos hijas que ya tienen 18 y 13 años respectivamente la impulsaron a ponerle fin a dos décadas de maltrato. 

Su denuncia ante la Fiscalía dejó al descubierto, no sólo años de un aberrante caso de violencia intrafamiliar si no un supuesto móvil, el control de la universidad Inpahu. Una institución  que en 1974 Luis Hernán Linares Ángel, escritor, psicólogo, filósofo y docente, un hombre de carácter fuerte, un visionario con vocación docente, gestó como proyecto educativo de carácter técnico y tecnológico, la Escuela Superior Profesional, Inpahu, como se llamó inicialmente.

Fundación Universitaria para el Desarrollo Humano Uninpahu / Foto: Uninpahu
Fundación Universitaria para el Desarrollo Humano Uninpahu / Uninpahu

 

Su sueño lo inició en una casa antigua en el sector de Teusaquillo que tomó en arriendo de su progenitora. Tenía la convicción que el país necesitaba otro tipo de saberes prácticos.

Rápidamente Inpahu fue un éxito e incluso fue el semillero de cientos de periodistas de una época. Más tarde, en 1982 con el ánimo de que los egresados de Inpahu pudieran obtener un título profesional a partir de las carreras técnicas creó la Fundación Universitaria Los Libertadores, junto con el director de El Tiempo, Roberto García Peña y el general Luis Ernesto Ordoñez, integrante de la Junta Militar que gobernó el país en 1957 en reemplazo de su homólogo el general Gustavo Rojas Pinilla.

Una iniciativa que actualmente cuenta con más de 150.000 egresados de ambas instituciones educativas. Inpahu con 24 programas educativos y Los Libertadores con 36 entre técnicas profesionales, tecnologías, pregrados y especializaciones. Según expertos, actualmente las dos universidades están avaluadas en más de $100.000 millones.

El éxito de las instituciones le otorgó un gran nivel de vida a la familia de su fundador Hernán Linares, su esposa y sus dos hijos María Paula y Juan Manuel.

Con otro antecedente, María Paula dos años antes de su secuestro había ingresado a trabajar en Inpahu como promotora de ventas. Luego, en marzo de 2001, su padre la nombró en la Secretaría General.

El secuestro impidió que ella terminara su carrera de derecho en la Universidad Javeriana. Luego contrajo matrimonio y esto cercenó cualquier posibilidad de que la culminará, así que ejerció estos cargos faltándole los preparatorios. Paradójicamente, tampoco para ese momento, imagino que fuera a necesitar un título académico para buscar un empleo fuera de la universidad.

Al caos que vivía en su hogar se sumó la muerte de su padre el 17 de diciembre de 2014. Tres años después María Paula y su hermano Juan Manuel, cómo únicos herederos de Hernán Linares, suscribieron un contrato de transacción en el que acordaron distribuir equitativamente el patrimonio heredado.

Fundación Universitaria Los Libertadores / Foto: Fundación Universitaria Los Libertadores
Fundación Universitaria Los Libertadores / Fundación Universitaria Los Libertadores

 

En aquel documento Juan Manuel le cedió el 100% de las acciones que tenía su padre en las cuatro sociedades que integraban la Asamblea General de Inpahu; Servicio San Pedro SAS, Servicios Carmen SAS, Servicios Martín SAS y Manuela Inversiones SAS.

Lo propio hizo ella con Los Libertadores. Así las cosas, María Paula se quedó con las acciones de las empresas de Inpahu y su hermano Juan Manuel con Los Libertadores.

Cómo María Paula nunca entendió de balances y estados financieros e Inpahu estaba pasando por una difícil situación económica, el 11 de diciembre de 2017 su entonces esposo Juan Luis Velasco ingresó como miembro de la Asamblea General de la institución académica.

Desde el primero de abril de 2018 hasta el 15 de marzo de 2019 Velasco a quien siempre su suegro Hernán Linares había tenido al margen, se convirtió en asesor de la universidad y empezó a representarla en eventos culturales nacionales y en el exterior.

A partir de esa fecha ya pasó a ser el presidente de Inpahu. Sus ingresos se transformaron en millonarios.  De hecho, presidía y convocaba asambleas e impartía instrucciones a quien designó como rector, su amigo más cercano Diego Fernando Buitrago.

Velasco, quien según declaraciones de María Paula, cada vez que este necesitaba una firma de ella o una nueva designación días antes arreciaba sus maltratos y agresiones.

Ese año Velasco convenció a María Paula que él necesitaba más votos en la Asamblea General con el supuesto de una mejor administración.

Para ese momento estaba confirmada por María Paula Linares, Juan Fernando Velasco como personas naturales y miembros principales y cómo suplentes sus dos hijas y cómo personas jurídicas Servicios San Pedro representada por María Paula, Técnicos Empresariales representada por Juan Luis Velasco y Squaw Didáctica SAS representada por María Paula.

Queja interpuesta en el Ministerio de Educación por los manejos del Inpahu / Suministrada
Queja interpuesta en el Ministerio de Educación por los manejos del Inpahu / Suministrada

 

El 31 de octubre de ese año Juan Luis Velasco creó dos sociedades, Asesorías Jurídicas Integrales Legalnet SAS y Servicios para la Innovación Educativa SAS, ambas representadas por él. Estas firmas entraron en reemplazo de las anteriores en las que María Paula era la representante.  

El tema quedó oficializado en la Asamblea del 2 de diciembre y gracias a la jugada de Velasco este quedó con tres votos mientras que María Paula, la hija de Hernán Linares el fundador de la universidad y quien heredó dicha institución quedó apenas con dos votos.

Esto le otorgó poder absoluto a Juan Luis Velasco. Un poder que según se desprende del expediente que reposa en la Fiscalía logró a base de golpes, maltrato, insultos y amenazas.

“Yo decidí aceptar dichos cambios no porque Juan Luis tuviera más experiencia en temas administrativos si no por el temor que le tenia como consecuencia de la violencia a la que me sometió durante años de matrimonio”, le contó María Paula a la Fiscalía y lo reiteró en la entrevista con la Agencia de Periodismo Investigativo, API.

Lo que se narra en adelante es abrumador. Velasco la golpeaba, escupía, la arrastraba por el suelo, le mojaba los alimentos para impedir que comiera, le gritaba que ella solo servía para cagar y graznar. A esto se sumaba toda clase de improperios que fueron minando su confianza, su autoestima y su amor propio “que era una bruta, una puta y una borracha”.

Pero llegó la pandemia de Covid-19 y con este el confinamiento y para María Paula y sus hijas que no se refieren a Velasco como su padre, si no como “ese señor” agudizaron su infierno.

El 20 de mayo de 2020, en uno de esos maltratos demenciales Velasco le dijo, “yo la robé y ni se dio cuenta”. Esas palabras lograron lo que no fue posible en 21 años, acudieron a María Paula quien optó por no volverle a dirigir la palabra, sus hijas tampoco lo hacían de tiempo atrás por lo extremadamente violento que era con ellas.

Acta 111 de 2018 mediante la cual María Paula Linares fue expulsada de Inpahu / Suministrada
Acta 111 de 2018 mediante la cual María Paula Linares fue expulsada de Inpahu / Suministrada

 

Cinco meses después, impulsada por sus hijas decidió denunciar. Una vez más llegó hasta una comisaría de familia esta vez de Usaquén II y detalló dos décadas de su historia.

Incluso, las dos niñas durante la pandemia en reiteradas ocasiones le pidieron a su papá, Juan Luis Velasco que se fuera de la casa, que querían iniciar su año escolar tranquilas, pero la respuesta de él es que ellas no tenían porque meterse ni opinar.

En una comunicación telefónica, la mayor de las hermanas le ripostó, llorando y aireadamente le manifestó que toda su vida habían vivido en un entorno de violencia toda su vida, que desde su cuarto escuchaban como insultaba a su mamá, como la golpeaba y como a pesar de que le insistían que se fuera de la casa, él se rehusaba.  Velasco le respondió que no había otra cosa y que esa casa también era de él. 

A comienzos de 2021 Velasco en una nueva maniobra se anticipó e interpuso demanda de divorcio alegando como causal una falsa infidelidad de María Paula. Al ver que su denuncia en la comisaría era insuficiente, María Paula denunció en febrero de ese año en fiscalía por violencia intrafamiliar.

Pero lo que sobrevino por cuenta de su decisión de acudir ante la justicia fue una venganza económica y un terrible acoso laboral de la universidad de la que ella era la propietaria, por parte de Velasco.

No le permitieron acceder a su computador en la universidad. Luego el rector Diego Buitrago, mediante un correo electrónico, le informó que había iniciado un proceso disciplinario en su contra, tampoco le entregaron sus cesantías, las tarjetas de Sodexo que le entregaba la universidad para mercado y gasolina le fueron retiradas.

A pesar de que María Paula padece de síndrome Mieloproliferativo que le implica quimioterapia, la obligaron a acudir de manera presencial a la universidad cuando todo el mundo estaba en teletrabajo.

Ampliación de denuncia en Fiscalía interpuesta por María Paula Linares / Suministrada
Ampliación de denuncia en Fiscalía interpuesta por María Paula Linares / Suministrada

 

Al respecto, el 8 de marzo de 2021 la universidad respondió su queja de acoso laboral asegurando que no existía tal conducta. Ocho días después el hermano de Velasco, Rodrigo Velasco Mosquera ingresó a hacer parte de la Asamblea de Inpahu. En dicha reunión ordinaria María Paula y su abogado se opusieron pero cómo Velasco tiene tres votos, ella fue derrotada.

Ese mes se agudizó su situación, pues se enteró que en Inpahu habían incorporado a su hoja de vida un falso título de abogada de la Universidad Javeriana con el propósito de promover una causa penal en su contra por falsedad en documento. Un título que ella no requería para trabajar en la universidad del que su padre había sido fundador y dueño.

Entonces María Paula interpuso una nueva denuncia en contra de su exmarido  Velasco y del rector de Inpahu, Diego Buitrago por los presuntos delitos de falsedad en documento público, calumnia e injuria.

En agosto de ese año el propio Velasco convocó a una reunión extraordinaria de la asamblea en la que removieron a María Paula de la misma y en su lugar quedó el hermano de Velasco, es decir, de un tajo borraron el legado de los Linares en Inpahu.

Luego de 21 años de violencia, María Paula perdió lo único que tenía, el legado de su padre Hernán Linares y hasta su sustento, pues ella y sus hijas se quedaron sin ningún medio de manutención. 

Tanto los exámenes practicados a María Paula y sus dos hijas por parte del área de psiquiatría de Medicina Legal quedó plasmado las consecuencias de tantos años de maltrato. Esto también fue corroborado por una de las empleadas que le contó a la policía judicial lo que atestiguó mientras trabajó para la pareja.

E.M.L de quien omitimos su nombre para proteger su identidad declaró que ella trabajó un año como empleada interna pero que renunció porque no soportó el trato que Juan Luis Velasco le daba a todos en la familia.

Expediente ante la Comisaría de Familia de Usaquén / Suministrada
Expediente ante la Comisaría de Familia de Usaquén / Suministrada

 

En el año 2012 regresó por petición de María Paula, pero para ese momento había empeorado el trato. “A María Paula le decía perra hp, pero ella nunca le contestaba, era callada. Un día la encontré una pijama rota y le pregunté porque la pijama estaba así y ella me dijo que su esposo Juan Luis la había arrastrado, me mostró los codos y los tenía pelados”.

La empleada recordó otro episodio en el que María Paula salió a encontrarse con unas amigas y cuando regresó, Velasco la encerró en el cuarto y se escuchaba como la golpeaba, luego la vio con la ropa ensangrentada.

Cuando recogía los platos de la mesa veía que los alimentos de María Paula estaban llenos de agua, al preguntarle le dijo que Velasco lo había hecho, eso lo repetía cada vez que se enfurecía.

No fueron pocas veces las que la empleada le suplicó a María Paula que lo denunciara pero ella se negaba porque temía que él tomara represalias en contra de sus hijas.

Las declaraciones entregadas por las hijas de Linares y Velasco son contundentes. Aseguraron que su papa es abogado y trabaja en la universidad de su mamá, que él nunca iba a las reuniones del colegio, no conocía a los amigos de ellas, “nunca estuvo presente”.

“Me da mucha tristeza por todo lo que ha tenido que pasar mi mamá, con mi hermana la impulsamos a que se separa”, aseguró la hija mayor quien constantemente lloró en las declaraciones.

El dictamen pericial advierte ¨un patrón de victimización en una relación abusiva y asimétrica, presentándose intensos maltratos a nivel físico y emocional prolongados por parte del denunciado hacia la madre y hermana haciendo uso de la humillación, agresiones físicas y emisión de palabras soeces e insultantes”
 

Informe de Medicina Legal donde se evidencia violencia intrafamiliar por parte de Juan Luis Velasco contra su familia / Foto: Suministrada
Informe de Medicina Legal donde se evidencia violencia intrafamiliar por parte de Juan Luis Velasco contra su familia / Suministrada

 

En el informe se advierte que las niñas no identifican la figura paterna como cuidadora si no cómo alguien al cual tiene que ocultar frente a sus pares encontrando así una relación paternofilial- deteriorada y disfuncional”.

Velasco ya enfrentó una audiencia de imputación de cargos por violencia intrafamiliar, su abogado Iván Cancino ha negado estas conductas e incluso se aseguró que María Paula había incurrido en alineación parental, pero el más reciente examen de Medicina Legal descartó este señalamiento.

En la valoración realizada a María Paula, Medicina Legal conceptuó que presenta trastorno de estrés postraumático por la relación disfuncional con Velasco. Así mismo tiene una personalidad pasiva y un rol sumiso que conlleva a un factor de vulnerabilidad al sometimiento del ejercicio de poder por parte de terceras personas.

A comienzos de este año, el Juez 28 Penal Municipal con Función de Conocimiento de Bogotá, falló en favor de María Paula Linares y sus dos hijas, una de ellas ya mayor de edad, una acción de tutela con la que pretendían retomar al menos su trabajo en la universidad.

El despacho encontró probadas la vulneración de los derechos al debido proceso, igualdad, libre desarrollo de la personalidad y mínimo vital, honra y buen nombre, pues ella estaba viviendo de la caridad de su familia, así que le dio 48 horas al Inpahu para sustituir su cargo de canciller de la universidad.

Sin embargo, extrañamente la decisión fue revocada por el Juez 32 Penal de Conocimiento, Maira Patricia Ramírez Aponte, porque a su juicio no se le estaba afectando el mínimo vital y ella contaba con un sin fin de oportunidades laborales a las que podía acceder. 

Tampoco ha servido las reiteradas solicitudes al Ministerio de Educación para que revisen todo lo que viene ocurriendo en Inpahu, sus manejos administrativos, financieros y académicos, así como la forma en la que un extraño Juan Luis Velasco terminó apoderándose del legado de Hernán Linares. 

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