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Desperdicio de comida en el mundo: más de mil millones de toneladas en un año

Hogares, restaurantes y hoteles encabezan el listado de alimentos que se botan a la basura. Causas del despilfarro.

DESPERDICIO DE COMIDA
Por Agencia Periodismo Investigativo | Vie, 29/03/2024 - 13:30 Créditos: fusagasuganoticias.com

En 2022, el planeta se enfrentó a una alarmante realidad: más de mil millones de platos de comida fueron desperdiciados, evidenciando una crisis que no solo afecta a la economía global, sino que tiene profundas implicaciones éticas y ambientales. 

Un reciente estudio publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) arroja luz sobre esta problemática, revelando cifras que instan a una reflexión colectiva y a la acción inmediata.

El Índice de Derroche Alimentario, un instrumento desarrollado por PNUMA en colaboración con la organización WRAP, destaca que cada día del año pasado, la humanidad desechó el equivalente a mil millones de alimentos. 

Esta cifra, que podría ser aún más elevada, se traduce en más de mil  millones de toneladas de alimentos perdidos, equivalente a más de un billón de dólares.

El impacto de este desperdicio trasciende lo económico. Ambientalmente, la situación es crítica: el desperdicio alimentario es responsable de emisiones de dióxido de carbono cinco veces superiores a las del sector de la aviación y ocupa cerca del 30% de la tierra destinada a la agricultura.

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La distribución del desperdicio revela que los hogares son los principales responsables, generando el 60% del total. 

Esto se debe a compras excesivas, mal cálculo de porciones y el desaprovechamiento de sobras. Le siguen los restaurantes, comedores y hoteles, que contribuyen con el 28%, mientras que el comercio minorista añade un 12% al total.

El informe también destaca que el desperdicio de alimentos no es exclusivo de las naciones desarrolladas; es un fenómeno global que afecta a países con diversos niveles de ingreso, especialmente aquellos en climas cálidos, donde el mayor consumo de productos frescos puede contribuir al incremento de los desechos.

Además, el estudio subraya la responsabilidad de las empresas en este ciclo de desperdicio. La falta de incentivos para reducir los desechos, junto con los bajos costos asociados al vertido de alimentos no utilizados, perpetúa la problemática.

Los hallazgos del informe no solo exponen la magnitud del problema, sino que también ofrecen una perspectiva de solución. Richard Swannell, de WRAP, señala que la comida desperdiciada anualmente podría alimentar a todos los individuos que enfrentan el hambre en el mundo, si se gestionara de manera eficaz.

Esta revelación no solo llama a una revisión crítica de nuestros hábitos de consumo y producción, sino que también invita a gobiernos, empresas y ciudadanos a unirse en la búsqueda de estrategias que mitiguen este derroche desmedido. 

La lucha contra el desperdicio alimentario es, sin duda, una de las batallas más significativas de nuestro tiempo, con el potencial no solo de aliviar el hambre mundial, sino también de combatir el cambio climático y preservar nuestros recursos naturales para las futuras generaciones.

 

 

 

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