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Avance en la investigación del profesor que fue enterrado en la pared en Cajicá

Casi un año después del crimen descrubieron que su agresor intentó incinerarlo para ocultar el crimen.

Gamaliel Álvarez,
Por Laura Niño | Mar, 13/09/2022 - 11:46 Créditos: Fiscalía General de la Nación

Nuevas pistas después de un año de la muerte del profesor Gamaliel Álvarez, quien fue asesinado, al parecer por Orlando Rojas, un obrero que hacía arreglos en su casa en Cajicá.

El victimario se encuentra detenido en una estación de Policía, mientras que en los próximos días será acusado por varios delitos cometidos el 27 de septiembre del año pasado, entre ellos homicidio agravado.

La Fiscalía, en conjunto con el trabajo de agentes dirigidos por un fiscal de la Seccional Cundinamarca, han seguido las pistas que dejó el victimario quien degolló e intentó incinerar a su víctima.

Según los agentes, dos golpes acabaron con la vida del profesor uno en la cabeza, y luego otro en su costilla derecha, los cuales lo desestabilizaron  y le impidieron defenderse.  

Los investigadores establecieron que después de verlo tendido en el piso, Rojas lo degolló con un arma corto punzante, dejándole así la última herida mortal.  

Seguido a esto El presunto victimario intento quemar el cuerpo del profesor, para ello lo roció con combustible y le intento prender fuego. 

Sin embargo, al parecer se arrepintió y prosiguió a construir una bóveda.

El cajón construido con cemento, el cual albergó durante dos meses el cadáver del profesor de ballet y matemáticas se encuentra en las evidencias de la Fiscalía.

El obrero sospechoso, Orlando Rojas, de 39 años, nació en Sincelejo, y desde allá viajó a Cundinamarca para laborar como maestro de construcción.

En Cajicá vivía junto a su pareja, y el año pasado, a su listado de clientes, entró Gamaliel Álvarez, quien quería hacerle adecuaciones a su casa.

Fue así como el supuesto victimario, logró quitarle la vida al profesor, y robar su tarjeta bancaria, celular y moto, la cual vendió en nueve millones de pesos falsificando la firma.  

Además, Orlando, días después del crimen, continuó entrando a la casa del profesor. A sus vecinos les decía que se había ido de viaje.

Tras dos meses sin tener rastro del profesor una de sus amigas se acercó el 26 de noviembre a la Policía para notificar la desaparición.  

Ese día, el olor fétido al interior de la vivienda fue una advertencia que los uniformados usaron para entrar a la casa, pidiendo las llaves al maestro de obra involucrado, quien aseguró que se le habían perdido.

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